Una vez, yendo de vaciones a un apartamente, había un gato que siempre acudía. Un día le dimos de comer. ¡Que mono! Desde entonces todos los días volvía. Al año siguiente el gato estaba ahí en el recinto. Se lo quedó la vecina de al lado. Ahora hace mucho que no lo vemos, pero supongo que estará bien :D Alberto G
Alberto, me he permitido acompañar con una imagen tu historia con feliz final. Espero que te guste su blanca imagen :)
ResponderEliminarAnabel