Vamos a preparar una semana dedicada a los animales, para comenzar quiero contaros una historia real con final feliz.
FELICES FINALES
Tengo una amiga llamada Surama.
Surama estaba muy unida a Kumara, una preciosa pastor-alemán. Cuando Surama estaba temporalmente en Brasil se enteró de que Kumara estaba gravemente enferma. La noticia fue un duro golpe. Viajó de regreso a España para estar con ella, pero cuando llegó ya era tarde.
Surama regresó a Brasil y comenzó a colaborar con una asociación protectora de animales, un puñado de amantes de los animales que recorrían las fabelas ayudando y alimentando a los animales que lo necesitaban. Así apareció Sparky en su vida.
Supieron por los vecinos que al otro lado de un muro había un perro de los catalogados como raza peligrosa, no se atrevían a acercarse a él, así que le lanzaban la comida desde el otro lado del muro. No sabían de dónde procedía, si su dueño había muerto o había sido abandonado. Cuando Surama lo vio sorprendió a los vecinos al afirmar que ella lo cuidaría.
Nadie se atrevía a acercarse. Formaron un equipo de rescate integrado por cuatro personas, entre ellas Surama.
Sparky no dio muestras de ferocidad, al contrario, su empatía con Surama quedó clara desde el principio.

Desde entonces no se han vuelto a separar. Sparky se ha convertido en un perro viajero, juega con los cangrejos de las playas de Brasil, corre por las playas de Costa Rica, persigue conejos por los parques de Madrid. Es un perro cuidado y feliz.
Os dejo fotos de Sparky para que conozcáis al "gordo", como lo llama Surama, quien escribe bajo su imagen: Mi "goooordoooo" o el mejor compañero del mundo :)
Os invito a que escribáis en este blog otros "Felices Finales"


Un perro que se llamaba Hachiko desde cachorro acompañaba a su dueño a la estación de tren, para que fuera a trabajar. Un día el dueño murió de un infarto en el trabajo.
ResponderEliminarEl perro espero toda su vida en la estación de tren al dueño, murió de viejo en la estación. Ahora hay una estatua y una película en su honor.
Hachiko era un perro que desde cachorro acompañaba todos los días a su dueño a la estación de tren y esperaba a que volviera de trabajar para ir juntos a casa.
ResponderEliminarUn día por desgracia el hombre murió de un infarto en el trabajo, y Hachiko le espero toda su vida en la estación de tren. Los familiares de el dueño se lo intentaban llevar pero el se escapaba y volvía a esperarlo a la estación de tren.
Ahí murió de viejo, no consiguió regresar a casa con su dueño pero ahora tiene una escultura y una película dedicada a el.
Una vez, una gata tuvo ocho gatos/as y el dueño de los gatos no podía mantener a los pequeños gatos, y si no los quería nadie, tendría que sacrificarlos, así que un grupo de amigos decidieron quedarse con algunos de los gatos, un niño acogió a cuatro de los gatos, otro cogió a dos, una mujer mayor se quedó con otro, pero quedaba una gata, y justo el mismo día que la iban a sacrificar, yo me quede con ella y se llama Lola, ahora ella es feliz.
ResponderEliminarDaniel Pérez Solanas.